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1.-CASTILLO
Edificado posiblemente a mediados del siglo XIII, tras la reconquista cristiana, sobre una antigua construcción árabe, está situado sobre un cerro de 640 metros de altitud con grandes peñones, debido a su carácter defensivo.
Tenía dos plazas fuertes, para adiestramiento de las tropas y una gran torre del homenaje, de planta cuadrada, además de otras dependencias para soldados y servidumbre. El conjunto estaba rodeado por cerca de mil metros de murallas y torreones de defensa.
El castillo quedó arruinado por las tropas de Felipe V en la guerra de Sucesión, pero su hermoso perfil todavía evoca su presencia histórica. Entre sus restos cabe destacar la torre del homenaje, la "puerta falsa", mandada construir por la Marquesa de Zenete en el s. XVI, sobre la que estaba su escudo de armas, así como lienzos, murallas, cubos, fosos, cisternas...
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2.-IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION.
Comenzada en 1.508, se abrió al culto, aunque inacabada, en 1577. Las obras finalizaron en 1628, aunque posteriormente sufrió varias modificaciones. Debido al largo intervalo en que las obras estuvieron paralizadas, la iglesia ofrece un interesante compendio de la arquitectura religiosa valenciana; aunque inicialmente se proyectó con diseño gótico, se adoptó el nuevo lenguaje del Renacimiento que llegaba de Italia, siendo un claro exponente de la arquitectura renacentista, tanto en su interior como en su fachada.
Consta de una sola nave (42 metros de largo, 13 m. De ancho y 23,6 m. de altura) sin crucero, con capillas laterales entre los contrafuertes, separadas por pilastras de orden corintio gigante. La nave está cubierta con bóveda de crucería gótica dividida en seis tramos, el último de ellos –de gran belleza- sobre el ábside, en cuyo centro confluyen doce nervios.
Hay que destacar su monumental fachada "herreriana", copia casi fiel de uno de los tratados escritos hacia 1520 por el arquitecto italiano Sebastián Serlio. Otros elementos de interés son la capilla de la comunión, que forma un cuerpo de edificio aparte, de estilo barroco, edificada entre 1693 y 1702, y la torre campanario.
En su interior se conservan cuatro tablas de Yáñez de la Almedina , de principios del s. XVI, y un cuadro de Vicente López sobre el milagro del Angel.
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Rodeada de un abrupto paisaje, en el valle del mismo nombre, destaca esta población a los pies de un cerro presidido por las ruinas de su castillo, que fue una magnífica atalaya de vigilancia. Sus iglesias de Santa María y la Asunción son del siglo XVI, con elementos góticos y renacentistas y albergan algunas pinturas de gran valor.
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3.-CASTELLAR DE MECA

El poblado tiene alrededor de 800 metros de largo por 400 de ancho, y el llamado Puntal de Meca, el vértice más elevado, alcanza una altitud de 1057 metros, lo que permite disfrutar de una posición muy favorable y estratégica. Cimentación y sillares de la muralla, necrópolis, varios depósitos de agua, desagües y canalizaciones comunicados con las cisternas, restos de viviendas, bancos, escaleras, fuentes y abrevaderos esculpidos en la roca son algunos de los testimonios urbanos que nos dejaron sus pobladores. La ciudad debió ser abandonada en el siglo II de nuestra era.
Lo más impactante es el largo y angosto camino que serpentea por las estribaciones de la ladera Este, y al ganar altura, en las inmediaciones de la muralla, abre un surco de dos metros de ancho y de profundidad que muestra las marcas de la rodada y una serie de hendiduras en las paredes con el fin de cruzar gruesas traviesas, frenar los carromatos y dar descanso a los bueyes. En los últimos tramos, e incluso en el poblado, el camino se encajona aún más, entre paredes de cuatro y cinco metros.
El Castellar de Meca forma parte de un itinerario de ciudades ibéricas comunicadas con el interior de la península. Individuales, guerreros e imaginativos, los iberos, nuestros antepasados más directos, ocupaban en el siglo VII antes de Cristo el sureste de la península que ha mantenido su nombre: los celtíberos habitaban la meseta central, y los celtas, junto a astures, cántabros y vascos, el norte y el oeste. En aquellos años España estaba en los confines de la tierra entonces conocida. Vivían como una confederación de comunidades y consolidaron una sociedad sedentaria y jerarquizada. Desconocidos y olvidados durante siglos, su evolución fue fruto de las relaciones comerciales con fenicios, griegos y etruscos que les trasmitieron sus costumbres, ideas y manifestaciones artísticas.
MAS INFORMACION DE MECA

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Ayora es famosa por sus encierros y sus fiestas de toros. Suelen
celebrarse en torno a su fiesta del 15 de Agosto.
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Gazpacho Ayorino
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Este es la gran especialidad gastronómica de la zona. Es un plato que nada tiene que ver con el gazpacho andaluz o extremeño. Incorpora carne de pollo, conejo, perdiz o palomo, y una vez elaborados se sirven sobre la torta tradicional de trigo. En el pueblo hay una gran tradición de hacer gazpachadas populares, donde todos los grupos del pueblo preparan en la plaza su sartén, y la comparten con sus amigos
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Aguamiel
Es un exquisito postre elaborado con trozos de calabaza que se cuece con almibar de miel, y se sirve una vez frío
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Gachamiga
Son gachas hechas a base de harina frita en aceite con el que anteriormente se sofríen tajadas de tocino, magro e hígado. Se preparan con hígado y ajo machacado, y se aliñan con pimienta, clavo y canela.
Ajetao
Es un plato a base de patatas y ajo. Se cocina el día del Angel.
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6.-POR LOS MONTES DE AYORA Y ZARRA EN BICICLETA
Ayora ha creado el primer Centro BTT ('mountain bike') de la Comunidad Valenciana para poder disfrutar de este deporte por sus montañas y parajes naturales
Las montañas que encierran el valle de Ayora, y cuya propuesta de rutas nos permitirán descubrirlas al ritmo lento y dilatado de una bicicleta, son paisajes de transición y tierras de frontera. Transición no sólo física entre los sistemas béticos e ibéricos, sino también cultural y etnográfica. Cuando recorres por primera vez esta comarca, inmediatamente percibes la influencia castellana en un valle cerrado casi en su totalidad, pero abierto hacia el sur y cuya riqueza cultural ha quedado como testimonio de un lugar de paso de viajeros, monarcas, soldados y comerciantes. La historia del valle de Ayora y Cofrentes está inmersa en una dualidad compleja, al igual que lo es su compleja orografía. Delimitado entre la gran plataforma del Caroig que engloba la muela de Cortes, el Caroig estricto y el peñón de los Machos, el valle queda cerrado por occidente por la sierra del Boquerón, la muela de la Hunde o sierra Palomeras, Montemayor y la sierra del Mugrón. Al norte la última prolongación de la sierra del Rubial y Martés completan una serie de espacios naturales y un valor escénico que desconciertan por su belleza y aportan a nuestro país una variedad y riqueza tan relevante como desconocida".
Reproducimos este párrafo, extraído de un interesante libro de nuestro amigo José Manuel Almerich, compañero de la "Asociación Valenciana de Periodistas y Escritores de Turismo", para aproximar a nuestros lectores a una de las comarcas más alejadas del litoral: el Valle de Ayora. Se trata del quinto volumen de la serie Rutas en bicicleta de montaña por el patrimonio cultural y natural de la Comunidad Valenciana, editado por el Centro Excursionista de Valencia y dedicado a Requena-Utiel-Valle de Ayora. En esta comarca, perteneciente a la provincia de Valencia, nos vamos a encontrar con parajes naturales de excepcional valor, así como con montañas desde cuyas cumbres se pueden contemplar espléndidas vistas panorámicas. Diversas cañadas reales, veredas y otras vías pecuarias atraviesan las tierras ayorinas, facilitando el acceso a algunos de los bosques más interesantes de toda la Comunidad Valenciana, como el de "la Hunde", en donde la Generalitat Valenciana (Conselleria de Territorio y Vivienda) posee varios refugios forestales e instalaciones recreativas.
El primer centro BTT
El Ayuntamiento de Ayora va a impulsar el cicloturismo en su término municipal, que posee una extensión de 446 kilómetros cuadrados, lo que lo sitúa como el segundo más grande de la Comunidad Valenciana, después de Requena. Se han diseñado cuatro rutas de gran interés paisajístico y medioambiental, que permiten recorrer una buena parte de los parajes naturales más bellos de las tierras ayorinas. Y se ha creado el primer centro BTT (bicicleta todo terreno o "mountain bike") de la Comunidad Valenciana y que, según el Alcalde de Ayora, Francisco Gómez, "es una especie de punto de acogida en donde se suministra información turística y se proporcionan distintos servicios para los aficionados a la bicicleta, que pueden seguir itinerarios con distintos grados de dificultad, y que suman más de cien kilómetros de longitud. Pretendemos que resulten muy atractivas estas rutas y que nuestros visitantes decidan parar más de un día en Ayora. Estas rutas han sido trazadas por el Ayuntamiento de Ayora a través de la Agencia de Desarrollo Local, en colaboración con algunos vecinos de esta población y de otras de la comarca y, en un futuro próximo, pueden ser ampliadas y coordinadas con otras iniciativas similares que surjan en otros municipios del valle (Cofrentes, Jalance, Jarafuel, Teresa de Cofrentes, Zarra y Cortes de Pallás)".
El Ayuntamiento de Ayora ha logrado que se impliquen en este proyecto varias empresas privadas vinculadas con el sector turístico (casas rurales y restaurantes, por ejemplo), con el fin de que funcionen como "minioficinas de turismo". Su objetivo principal es el de proporcionar asesoramiento técnico a los que realizan dichas rutas, aportándoles datos útiles sobre los destinos turísticos del Valle de Ayora. A tal fin, se ha editado una completa guía con información diversa, plano de situación, descripción de cada ruta y un resumido, guía que puede obtenerse en los establecimientos colaboradores, identificables al tener en visible en el exterior el logotipo del Centro BTT Ayora. Para facilitar los itinerarios, se han instalado paneles informativos situados estratégicamente, tanto en los distintos "puntos de acogida" como en los lugares de salida de diferentes rutas. Dichos paneles incluyen un mapa con la ubicación exacta de los diferentes puntos de interés. Además, a lo largo de las rutas se han colocado hitos de madera, situados principalmente en los cruces de caminos, y señales realizadas con pintura, tanto en piedras como en troncos de árboles, para confirmar el sentido de las diferentes rutas. En los cruces considerados como "conflictivos", por la posibilidad de confusión, al atravesar carreteras o caminos importantes, se han colocado señales metálicas.
A continuación, sintetizaremos las cuatro primeras RUTAS de bicicletas de montaña por el término municipal de Ayora:
-Ruta 1: La Hunde. Esta ruta (señalizada en verde y considerada de dificultad media) tiene una longitud aproximada de 23 kilómetros y alcanza una cota máxima de 1.260 metros (en la Muela de Palomeras), partiendo de una altitud mínima de 961 metros. Los parajes más interesantes son los de "la Hunde", "la Fuente de la Cadena" y "la Muela de Palomeras". El trayecto se inicia en la "Fuente de la Cadena", estando considerado como de dificultad media.
-Ruta 2: Montemayor. Tiene este itinerario (señalizado en azul y de dificultad media) una longitud aproximada de casi 33 kilómetros, y alcanza una altitud máxima de 1.019 metros, partiendo de una cota mínima de 575 metros de altitud. Esta ruta, que comienza en la granja-escuela "El Regajo", nos aproxima a la ciudad ibérica del "Castellar de Meca", que está declarada monumento histórico-artístico nacional. Su nivel de dificultad es medio.
-Ruta 3: Sierra de Ayora. Parte este itinerario (señalizado en rojo) de "la Glorieta" y pasa por el antiguo balneario de "los Baños de Lázaro", las fincas de "Casa Don Pío" y "Casa del Pino", las "Casas de Madrona", la "fuente de las Vacas" y la "cañada real de Tortosilla". La longitud es de casi 41 kilómetros, siendo la cota mínima de 573 metros. Está considerado como de dificultad alta.
-Ruta 4: Ruta de las Aldeas. Se inicia este itinerario (señalizado en amarillo) en el restaurante "El Mirador", junto a la carretera de Ayora a Alpera. Tiene una longitud cercana a los 23 kilómetros, y alcanza una altitud máxima de 861 metros, partiendo de una cota mínima de 671 metros. Esta ruta, considerada de dificultad baja, pasa por las aldeas de San Benito y de Casas de Madrona.
Idea 'importada'
Zacarías Alvés, uno de los principales promotores de la idea, nos comenta "podríamos definir un Centro BTT como un conjunto de itinerarios marcados o balizados para el disfrute de la bicicleta de montaña, un espacio natural de libre acceso pensado para que todos aquellos aficionados de la bicicleta de montaña, de todos los niveles, puedan pedalear por diversos circuitos señalizados con total seguridad, sin tener que preocuparse del itinerario a seguir y así poder disfrutar del entorno natural que les rodea. El reto futuro es llegar a unir toda la comarca del Valle de Ayora Cofrentes, mediante itinerarios marcados para poder recorrerlas con bicicletas de montaña, propiciando así un gran proyecto de desarrollo turístico comarcal. La idea de crear un centro BTT la hemos "importado" de Cataluña, en donde prácticamente todas las comarcas cuentan con centros de este tipo, y en nuestro caso hemos logrado recuperar para su nueva utilización turística viejos caminos vecinales, cañadas reales y sendas que antaño fueron paso obligado para los transhumantes que iban de un lugar a otro buscando el mejor pasto para sus rebaños."
Esta interesante iniciativa de crear en Ayora un Centro BTT, que ha sido financiado por la Unión Europea a través del Leader Plus "Valle de Ayora-Cofrentes", tiene otro aspecto positivo: despertar la atención de los ciudadanos hacia una comarca valenciana insuficientemente conocida. Los que tenemos la suerte de haber visitado en bastantes ocasiones Ayora y su comarca, podemos recomendar a nuestros lectores que viajen hasta estas entrañables tierras. Podrán disfrutar de unos paisajes muy hermosos, y podrán asimismo degustar una gastronomía sabrosa, en la que los gazpachos ayorinos
y la miel tienen un protagonismo indiscutible. En las rutas en bicicleta por Ayora (que también pueden ser recorridas a pie, lógicamente) nos impactan especialmente dos lugares: la ciudad ibérica del Castellar de Meca y el paraje natural de la Hunde. Pero también hay otros muchos lugares que vale la pena conocer: Montemayor, la Sierra Palomera, el Arco de San Pascual, la antigua laguna de San Benito, etc.
Cómo llegar
Llegar a Ayora resulta fácil actualmente. Desde Valencia se puede acceder a Ayora por la autovía de Valencia a Albacete (desviándose en Almansa) o por la autovía A-3 de Valencia a Madrid (desviándose en Requena, en dirección a Cofrentes, Ayora y Almansa). Desde Alicante, el acceso a Ayora es también rápido y cómodo: la autovía de Alicante a Madrid, que se abandona en Almansa en dirección a Ayora y Requena. Ayora dista 130 kilómetros de Valencia y se halla a 552 metros de altitud sobre el nivel del mar. Ayora, que cuenta actualmente con cerca de 5.500 habitantes, nos espera con los brazos abiertos
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El Valle de Ayora tiene importantes atractivos turísticos de tipo cultural como el poblado ibérico del Castellar de Meca (Ayora), la Cueva de D. Juan (Jalance), los Castillos de Ayora y Cofrentes, el balneario de Hervideros o las zonas recreativas de la Hunde y el Morajete entre otros. Diferentes senderos nos descubren parajes naturales próximos a poblaciones, como es el caso de la ruta Cavanilles en Cortes de Pallás que nos acerca a la cima de la Cortada, al manantial de San Vicente y al Corbinet
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En estas tierras y a unos 10 km de Almansa (ya en el término de Ayora (Valencia)) se encuentra la pedanía de San Benito ,casi deshabitada ,que posee una pequeña ermita con la imagen del Santo. Esta zona además de ser excelente para el cultivo es también una zona inundable, ya que cuando el pantano se desborda el agua viene a parar aquí y los años en que las lluvias son fuertes se forma la llamada Laguna de San Benito, un lugar que es aprovechada por las aves en su migración.
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En Casa rural Rosario la Castellana en Zarra (Valencia) encontraremos el descanso y fuerzas que nos permitiran partir cada dia a recorrer todos los encantos de valle Ayora Cofrentes y sus pueblos:Zarra,Ayora,Cofrentes,Teresa de Cofrentes,Jarafuel,Jalance.Tambien podremos acercarnos a ver Almansa y su Castillo.
Esta casa rural es un alojamiento muy querido por los amantes del turismo rural y de aventura.
Recordad que podemos desde pescar hasta engordar al maximo con los embutidos y gastronomia del valle .Asi mismo como encontrar la fiesta mas marchosa en los sabados de Ayora
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Ayora ha sido escenario de la presencia humana desde sus más remotas manifestaciones. En su término se encuentran vestigios pictóricos de la prehistoria, destacando los abrigos de Tortosilla y el Sordo, con pinturas de "estilo levantino". También existen una serie de estaciones del Neolítico (el bancal de los Infiernos y la cueva del Duende), del Bronce (Cerro de la Marta , Puntal del Olmo Seco) y de la cultura Ibérica, destacando especialmente el Castellar de Meca, impresionante ciudad-fortaleza de piedra, única en su género por la extensión de su camino y sus múltiples aljibes y almacenes, todos ellos labrados en la roca madre del cerro. En él se han hallado fragmentos de cerámica, monedas y otros objetos.
La llegada de las legiones romanas y la progresiva latinización, trajo consigo la decadencia del poblado ibérico y la ocupación de las tierras bajas, estableciéndose nuevos asentamientos en los llanos, al amparo de la larga pax romana. Aunque se han encontrado varios yacimientos de época romana (Los Palancares, los Arcellares, la Casa del Collado de San Juan, Casas de Madrona, Casas del Hondo, Villa de la Hunde, San Benito y Casa del Baile), desconocemos si hubo un núcleo de población importante en la zona de Ayora, y que nombre tenía. No obstante, algunos han querido identificar a Ayora con la Axenia, de la que habla el historiador griego Appiano en sus "Ibéricas", mercado celtíbero que fue sitiado por Fulvio Novilior antes de la toma de Numancia, lo que ha llevado a que desapareciera cualquier resto que sirviera para dar su exacta ubicación.
La posterior entrada de los pueblos visigodos nos es totalmente desconocida, ya que apenas nos han llegado vestigios de la época, aunque si se puede suponer que fue una irrupción violenta.
La ocupación musulmana del siglo VIII tuvo especial trascendencia en Ayora. En el 790, tras la muerte de Teodomiro, señor de la zona, el Valle pasó a incorporarse al Emirato andalusí y posteriormente al califato de Córdoba. Ayora fue repoblada por islamitas, que coexistieron pacíficamente con los cristianos, conservando estos últimos su religión y sus costumbres. Esta coexistencia, garantizada por varios privilegios, se mantendrá hasta 1609 con la expulsión de los moriscos. Los árabes llamaron "Anadar Liaura" al Valle, expresión que quiere decir "valle desde donde se mira la Villa de Ayora".
De la prolongada y enriquecedora permanencia islámica quedan restos del importante sistema defensivo que crearon (construcción o remodelación de los castillos de la zona), barrios con callejas estrechas y tortuosas (como el barrio de los Altos, en el que estuvo la antigua mezquita) y una abundante acumulación toponímica.
Con la expansión conquistadora de los reinos cristianos medievales, la lucha por la posesión del Valle enfrenta con frecuencia a castellanos y aragoneses y estas tierras cambian a menudo de dueño retornando, en ocasiones, a sus señores musulmanes. Estos encuentros y disputas fronterizas se resuelven con la reconquista por el rey Jaime I, el Conquistador, que la cede a Castilla en el Tratado de Almizra (1244), por lo que la repoblación se lleva a cabo desde el primer momento por castellanos, lo que explica el habla castellana de la comarca. Los musulmanes de Ayora –convertidos ahora en mudéjares y posteriormente en moriscos- tuvieron que abandonar el núcleo principal, construyendo un arrabal fuera de los muros de la villa: "la morería" –actual barrio de Santa Lucía-.
La pertenencia al reino de Castilla se mantendrá hasta 1281, con la firma del Tratado de Campillo entre el rey castellano Alfonso X el Sabio y Pedro III de Aragón, por el que se cede el Valle como compensación de guerra por la ayuda prestada en la pacificación de la revuelta morisca. No obstante, la definitiva integración de Ayora en el Reino de Valencia, dentro de la Corona de Aragón, no se fija hasta la firma del acuerdo de Elche en 1305, durante el reinado de Jaime II.
Los sucesivos señores del Valle concedieron varios privilegios, dada su posición estratégica y su carácter fronterizo, destacando el Privilegio rodado de Alfonso X de Castilla ( documento más antiguo conservado en la Villa) que recoge una serie de concesiones o franquicias que el rey otorga a Ayora.
Aunque Ayora pertenezca definitivamente al Reino de Valencia desde 1305, debido a su situación fronteriza se vio envuelta en las guerras entre Castilla y Aragón a lo largo del s. XIV, sobre todo en el conflicto dinástico que enfrentó a Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón, siendo invadida y asediada en repetidas ocasiones. Una vez finalizada la guerra con el asesinato de Pedro I, Pedro IV dividió el reino de Valencia en dos provincias: Valencia y Orihuela, quedando el Valle en la primera.
El siglo XIV destacó también por la aparición de epidemias de hambre y peste en 1392, marco en el que surge el milagro del Angel de Ayora, cuya tradición ha llegado hasta nosotros.

Durante ese período el señorío de Ayora pasa por varias manos, hasta que en 1491 escomprado por Rodrigo de Mendoza, marqués de Zenete. Su hija y heredera, Mencía de Mendoza y Fonseca, mujer muy culta y de gran formación, tuvo una gran influencia como Señora de Ayora, la villa y su castillo, ya que gracias a ella llega la influencia del Renacimiento, plasmada en el inicio de la construcción de la Iglesia Parroquial y en la llamada "puerta falsa" del castillo, construida por mandato suyo. Tras su muerte, sin descendencia, la heredera fue su hermana María, que contrajo matrimonio con Diego Hurtado de Mendoza. Con el hijo de ambos la villa entró en la casa del ducado del Infantado, en la que perduró hasta el siglo XIX.
La promulgación del edicto de expulsión de Felipe III (1609), que disponía la obligatoriedad de que todos los moriscos fueran expulsados, y los duros términos que contenía provocó levantamientos en toda la comarca donde, a excepción de Ayora, eran mayoría. Refugiados en la Muela de Cortés, al amparo de baluartes naturales de fácil defensa, se oponen a la violencia institucional, luchando desesperadamente, proclamándose su caudillo Turigi, rey de Ayora. Al fin, sofocada la rebelión, no sin grandes esfuerzos y pérdidas de las partidas reales, Turigi es ajusticiado en Valencia y los moriscos son definitivamente expulsados.
Esta expulsión tuvo graves consecuencias, ya que agravó el problema de la despoblación, con la consiguiente ruina de la agricultura y demás actividades económicas, situación que se prolongara durante los siglos XVII y XVIII, ya que los vacíos provocados por el decreto no fueron cubiertos por gentes de Valencia, que no disponía de suficientes recursos demográficos ni, al parecer, había tampoco buena disposición popular a ocupar tierras tan duras y apartadas. Se recurre entonces a familias castellanas, principalmente manchegas, que acuden a trabajar las empobrecidas tierras. Esta lamentable situación se ve agravada por los problemas de sequías, hambres y epidemias.
La guerra de Sucesión a la corona de España (1701-1715) entre Felipe de Anjou - el futuro rey Felipe V- y el archiduque Carlos afectó directamente a la villa, por su proximidad a Almansa, al verse afectada por los efectos bélicos preparatorios a la confrontación en la Batalla de Almansa (1707) que supondrá la victoria definitiva de Felipe V. El apoyo ayorino a la causa del archiduque Carlos fue duramente castigado con el sitio de las tropas borbónicas felipistas, dirigidas por el conde de Pinto, el asalto a la villa y el incendio del castillo. A la destrucción del castillo se suman las pérdidas humanas y económicas –cultivos destrozados y viviendas saqueadas-. Asimismo se destruyó parte del archivo Parroquial y casi la totalidad del archivo municipal.
Con los Borbones –de 1707 a 1789- el valle perteneció a la gobernación de Valencia. En 1789 con la división del Conde de Floridablanca se creó el "Govern, Partit o Corregiment de Cofrents", perteneciendo Ayora al arzobispado de Orihuela.
De esta época, finales del siglo XVIII, podemos conocer la situación de la villa por las observaciones recogidas por el geógrafo Cavanilles en su obra "Observaciones... del Reino de Valencia".
Con la dominación napoleónica el Valle pasó a pertenecer a la Prefectura del Cabo de la Nao, y se volvieron a repetir los desmanes de la guerra. En julio de 1808 el pueblo llano se amotinó y asesinó al Alcalde Mayor. El gobernador de Valencia envió tropas, ejecutando a garrote vil a los cabecillas de los amotinados. En mayo de 1812 las tropas francesas saquearon la villa, apoderándose del convento de Santo Domingo, y de nuevo fue saqueada en septiembre. La reacción de los vecinos fue la de atacar a los franceses aprovechando todo tipo de estratagemas.
En 1822, con la división provincial, se incluye al Valle en la provincia de Xàtiva, y en 1833, con la configuración de las actuales provincias, queda incluido en la de Valencia.
Años más tarde, las guerras carlistas salpican repetidamente a los habitantes de la villa, con acciones de bandidaje, represalias o recluta de fuerzas, ocasionados por las partidas carlistas que atravesaban el valle.
A finales del siglo XIX y principios del hubo un aumento considerable de la producción agrícola y un débil intento de industrialización que no acabaría de consolidarse. Se crearon pequeñas industrias complementarias de la agricultura, que se traducen en un auge demográfico, que se mantiene hasta la crisis de los años 20. La Guerra Civil se vivió de forma trágica, por las continuas represalias y saqueos. La posguerra trajo consigo nuevas dificultades, a pesar de cierto aumento demográfico motivado por el reflujo de la ciudad al campo a causa del hambre, y al final de los cincuenta la regresión económica y demográfica es muy acusada, aunque con tímidos intentos de superación como la creación del sector textil, la diversificación de los servicios y la construcción de la Central Nuclear de Cofrentes.
En los últimos 25 años son destacables dos trágicos sucesos: el gran
incendio forestal de 1978, que arrasó todo la Sierra, y las inundaciones
de octubre de 1982 |
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